Thirst (Bakjwi)

Thirst (Bakjwi)
Dir: Park Chan-Wook
Corea del Sur (2009)
133min/Color

El cine Coreano ya no es una sorpresa, se puede decir de él innumerables alabanzas y análisis con respecto a su labor en el cine contemporáneo, al mismo tiempo es una de las más vitales nuevas cinematografía junto a la rumana y latinoamericana. Pero como pasa siempre en el nacimiento de una corriente nueva de arte, son los autores los que se llevan buena parte de los créditos del circuito al que pertenecen, es así como desde finales de los 90′ y sobre todo en la década recién pasada se hicieron frecuentes en el cine los nombre y apellidos separados por guiones como HongSang-Soo, Kim Ki-Duk, Park Chan-Wook, Ki Ji-Woon, Bong Joon-Ho o Lee Chang-Dong, todos ellos realizadores que frecuentan los festivales mas importantes del mundo y que han dado a conocer este llamado nuevo cine coreano, pero la verdad es que todas estas cinematografías tienen pocos puntos en común y se benefician solo por venir desde Asia. Un caso importante es el de Park Chan-Wook, un cuarentón que sorprendió al mundo entero con Old Boy (2003), ganando el gran premio del jurado en Cannes (impulsado en gran por el presidente del jurado Q. Tarantino), la critica vio en él un gran talento para el suspenso y el cine de acción, un heredero tal vez del gran John Woo, la maestría en que Park dominaba a los actores, el drama y por sobre todo la cámara, llevaban su violencia al lirismo. Chan-Wook partió su carrera con algunos trabajos en los noventa, un thriller llamado Moon Is The Sun’s Dream (1992), posteriormente dirige Saminjo (1997), pero no es hasta Joint Security Area (2000) que cobra notoriedad al participar el el festival de Berlin, el filme se centra en el conflicto territorial entre las dos coreas y se convierte en la película mas vista en la historia de corea del sur, luego le siguen Sympathy for Mr. Vengance (2002), el primer episodio de su famosa “trilogía sobre la venganza” de la que forma parte Oldboy (2003) y que concluyó con Sympathy For lady Vengance (2005).


Thirst es una película extraña, Chan-Wook la dirige después del híbrido de comedia romántica futurista que significa I’m A Cyborg, But That’s OK (2006), la trama es acerca de vampiros (valla a saber uno si es por la moda pasajera o un proyecto mas elaborado con más tiempo) de hecho cuando en la sinopsis se leía que había un cura católico vampiro, era una gran promesa, pero nada de eso,
la película hace una extraña mezcla de ciencia con fe, dando una infantil explicación del vampirismo, un virus creado en un laboratorio, casi como si se tratara de una cinta clase B, aunque no cuaja. Siendo la principal arma de Chan-Wook la cámara y la estética, en esta película aparece como una desorbitada reconstrucción de una ciudad actual, que se desarrolla la gran mayoría del tiempo en los interiores pues así se puede controlar de mejor manera este mundo fantástico que nos presenta, pero donde anteriormente estaría su mayor logro está su mas insulso pecado construyendo nada mas que una copia de así mismo, tratando de hacer artificioso los encuadres y puesta en escena que a larga terminan por cansarnos. El tema recurrente de la venganza está, también está su obsesión por el trágico final de los personajes femeninos, quizas la evolución lógica que ocurre en cada realizador en Chan-Wook se queda estancado y solo presta atención al artifisioso deambular de sus camaras móviles, como si estas le prestaran asistencia, sabidos son los casos en que la profundidad de los temas y estitulos presentes un un director de cine se esfuman o son remplazados por la forma, que a la larga es su condena, si no preguntenle a Wenders, Kusturica o Almodovar, que se convirtieron al pasar de los años en errantes cultivadores de replicas de sus propios trabajos, tal como esos “pintores callejeros” que hacen un paisaje pre establecido y repetido cientos de veces.


El nuevo cine coreano es un eslabón presente aún, es uno de los mercados mas vitales del mundo junto a Hollywood e India, pero las modas pasan y muchos de los directores que deslumbraron en un primer momento, hoy van en picada (es el caso de Kim Ki-Duk tambien). La alerta está puesta entonces sobre las nuevas cinematografias que despues de unos años comienzan a descansar sobre si mismas, por la culpa de producir y sobreproducir porque todo al fin es mercado, y es así lamentablemente como todo esto comenzó a principios del siglo XX.

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