La Vida de Los Peces (2010)

Lo que importa
es estar vivo
y entrar a la casa
en el desolado mediodía de la vida.
Jorge Teillier



Una pecera es un ecosistema en si mismo complejo, una versión lógica del sentido de sociedad-barrio, o también una analogía hacia relaciones interpersonales que se puedan desarrollar en un pequeño grupo de individuos. Matías Bize en su cuarto film “La Vida De Los Peces” (2010) elucubra una historia pequeña y con pie forzado, como él acostumbra hacerlo, Andrés (Sebastián Cabrera) se encuentra celebrando el cumpleaños de un amigo de infancia, que sirve como reunión de viejos amigos, la película parte en un baño con Andrés despidiéndose del festejado y de un grupo de cercanos, y se desarrolla a lo largo de 90 minutos siguiendo siempre a Andrés en su periplo por salir de la fiesta.

Bize compone una escaleta de acciones perfectamente intercambiables pero con una evolución dramática minuciosa, de hecho introduce levemente el conflicto principal en la primera secuencia y luego en la segunda obtenemos más información respectoa esta, pero no es hasta la tercera secuencia que se nos presenta a Beatriz (Blanca Lewin) tan radiante como nos tiene acostumbrados, una mujer casada de alrededor de 33 años como todos los amigos en esa fiesta, de inmediato comprendemos que algo hubo entre Andrés y Beatriz, ella se muestra esquiva y él sigue con su idea de irse de ese lugar, lo cierto es que ellos no se ven hace mas de 10 años y eran novios cuando dejaron de hacerlo, él decidió tomarse un tiempo e irse a viajar por Europa, cuando regresara se juntarían en un café en Santiago para analizar su relación, pero como sospechamos eso nunca ocurrió, ella ahora tiene hijas y está casada mientras que él escribe para una revista de turismo en Alemania. El protagonista continua su deambular por la casa y en este circuito tiene varios encuentros que van formando nuestro conocimiento sobre él, se topa con la hermana adolecente de uno de sus amigos, los hijos de otro que juegan play station y el hermano de su mejor amigo muerto en un accidente cuando eran unos veinteañeros, posteriormente se vuelve a encontrar con Beatriz y lo que quedó inconcluso se termina por dilucidar de una manera pausada pero magistral.

La vida de los peces es para Matias Bize la consagración como cineasta, en un guion simple y acotado introduce todos los temas que le apasionan y que le habían quedado tan en deuda en sus otros trabajos, es un paso gigante a la maduración en este film no hay nada sobrando, hasta los diálogos menos significantes tienen su razón de ser, y a eso ayuda las actuaciones de Blanca Lewin y Sebastián Cabrera – un reemplazo perfecto para el pétrido Gonzalo Valenzuela – un actor que no solo está a la altura si no que supera a su compañera, le da la profundidad necesaria al personaje para no convertirlo en un freak poco creíble, y desmarcarlo del rol de galán estereotipado, representa la inmadurez de Andrés el único del clan que no le ha tocado vivir la adversidad para crecer y hacerse grande, todos los amigos admiran su pega pero él a pesar de la suerte que tiene no la ama, reclama que anda solo por el mundo y no ve nada en profundidad, los problemas de la madurez para él no existen, nunca le tocó enfrentarlos o nunca quiso enfrentarlos, se siente mucho más cómodo jugando play station con unos niños que conversando sobre su vida con sus antiguos amigos, desde este punto de vista comprendemos de mejor manera el conflicto que se presenta delante de Beatriz y Andrés, si antes creímos que ella nunca lo amo por plantearse fría y poco interesada a su lado, a lo largo del metraje nos demos cuenta que es él el que tiene los problemas de una adolescencia tardía, no saber que se quiere, tomar decisiones apresuradas, o arrepentimientos excesivos, Bize urde estas pequeñas relaciones a base de miradas y silencios, de los más hermosos del cine chileno actual – el cual no se da tiempo para la reflexión silenciosa aún -, y aquí hay que destacar el trabajo fotográfico de Bárbara Álvarez (la directora de fotografía de Whisky – Uruguay, 2004) que logra dar una intimidad extraentre los actores, con ese asombroso juego de luces y transparencias.

Para el final Matías Bize nos guarda algo potente, de los mejores finales que recuerde el cine chileno en toda su historia que recuerda al mejor Win Wenders, o al ingenio dramático de un Paul Thomas Anderson, un final abierto con el recurso de plano y contra plano en el que Andrés se aleja poco a poco de Beatriz, para dejarla en paz, porque ella tiene todo el derecho, y se lo merece.

T R A I L E R

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Un comentario en “La Vida de Los Peces (2010)

  1. Hola.
    Disculpa que te escriba como un comentario…
    Queria ofrecerte la posibilidad de intercambiar enlaces con tu blog
    Si te interesa puedes puedes poner un enlace en COCHES DE OCASION Esta abajo de todo PON TU ENLACE que está abajo del todo)
    Muchas Gracias por tu tiempo…
    Un saludo.

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