Raúl Ruiz y las funciones del plano

Parodia, puentes y patronos.

Permítame parodiar. La parodia es una cosa muy seria, la parodia no se hace solamente para reír… Lo que se suele hacer cuando se está en una discusión como ésta en que estamos en esta aula que es de la universidad Católica, y por lo tanto pontificia.
Decía Marcel Mauss a Roger Caillois, quien lo recuerda? Que una vez mientras estaban esperando una micro allá por los años ’30 en París y que Caillois le dijo que estaba haciendo una tesis sobre la religión de los Romanos, y Mauss le dijo: espero que no tendrá el mal gusto de sostener que religión quiere decir religar, unir, cuando nadie ignora el hecho de que toda religión está ligada a los pontífices, que son los fabricantes de puentes, y que religión viene de nudo para unir, lo que se llama a fin de cuentas en buen castellano lo blanco, es decir, la estructura de madera de los puentes. Que la construcción de los puentes es un acto fundamentalmente diabólico y que exige al mismo tiempo un santo patrón y un patrón demonio. (Es decir lo mismo) Que es más que nada un puente. Pontifexa, pontífice, quiere decir fabricante de puentes, esa es una etimología aceptada. El cine que fabrica puentes, que construye puentes y que es al mismo tiempo un río, nadie lo ignora. El cine es una serie de imágenes fijas que pasan a una cierta velocidad y crean la ilusión de fluidez y de movimiento. El santo patrono del cine es San Cristóbal, portador de cristo y su demonio patrón sería lucifer, ladrón de la luz. Es la palabra que usan los holandeses para referirse banalmente a los fósforos
Empezaré por lo tanto invocando a esta universidad, a su carácter de pontificia; fabricante de puentes y de católica; es decir fabricante de nudos que permiten mantener los puentes sin caerse. Quiero tratar esta tarde esencialmente tres temas y necesariamente va a ser una discusión muy sucinta, un poco técnica tal vez, y como me ha pasado muchas veces que cuando hablo de cine parece que estuviera hablando de física cuántica, pero créanme, las ideas que he trabajado son ideas que básicamente han servido para hacer películas, que han servido a algunos alumnos y a algunos amigos para trabajar a su manera esta curiosa actividad que es el cine.

La función centrífuga

La primera cosa de la que quisiera hablar; voy a empezar por una afirmación un poco abrupta que es la siguiente: una película esta compuesta de planos, y un plano es un pedazo de película que va desde que uno dice: acción hasta que uno dice: corten.
Una película tiene un promedio de 350 a 650 planos. Hay algunas de más, otras de menos pero ésa es la media. Cuando vemos 350 planos, digamos, no estamos viendo una película sino 350 películas. De este hecho que parece arbitrario, pero para aquellos que aplicaban las drogas llamadas psicotrópicas en los años ’60, era una evidencia.
Es decir que las discontinuidades entre dos tomas eran más evidentes que las continuidades; es un tema que habría que examinar de más alto. Qué quiere decir que cuando veamos una película no veamos una sino muchas? Primero es una evidencia, es cierto, cuando se filma una película uno pone la cámara, le dice al actor: acción, y el actor dice: buenos días, y uno dice: corte. Hace otra toma a un actor que está al frente que dice: mas buenos los tenga usted. Más pone las dos juntas y queda: -buenos días /-más buenos los tenga usted. Eso da lo que se llama el efecto de continuo.
Ese efecto yo lo llamaría provisoriamente la función centrífuga del cine. Todo plano tiene tendencia a morir en el que viene después. De manera que es la esencial meta de ese plano y comunica esa energía que transporta al plano siguiente y así hasta que la película se acabe.
Pero esta función centrífuga que nos hace creer que estamos viendo una sola película, nos hace pensar que esa película es una maquina de olvidar. Decía Hersch, el famoso escritor de películas de hollywood, que la función de toda escena es ser olvidada para mejor recordar la que viene después. La función, por lo tanto de una película cuando aparece en la paragrafía es olvidarse de ella.
Si ustedes se fijan esa función es prácticamente la única que se usa en el cine actualmente. Y lo que yo quiero postular es que hay cinco otras funciones tan importantes como ésa. Y mi propósito en cuanto al cine es decir que todas esas funciones puedan ser activadas con la misma intensidad. De manera que cuando vemos una película estamos viendo 350 por lo menos, es decir, que estamos siendo vistos desde 350 puntos de interés, de 350 ojos.

tres vidas y una sola muerte

La función centrípeta

La segunda función que es la contrapuesta a la centrífuga, es evidentemente la función de lo que se llama plano secuencia: la función centrípeta. Todo plano tiene ganas de seguir viviendo no quiere morir, no quiere desaparecer en el que viene después, trata de quedarse ahí. Eso se ha concretizado en una figura retórica que se llama el plano secuencia.
El plano secuencia en sí es una unidad, comienza y termina, suele ser largo, pero a veces puede ser muy corto. El plano-secuencia es una escena completa. Qué se contradice con el plano que viene después que choca, que chisporrotea, que no quiere desaparecer para hacer aparecer el otro?. Hay una película de Jean Louis Straw, en que el fundamento mismo de la película es el plano-secuencia. Hay una película de Straw que se llama “las nubes y la resistencia”, en esa película la toma es alguien leyendo un libro. Empezamos a verlo leer el libro, a escuchar lo que dice, y al cabo de tres minutos la cámara se empieza a mover hacia la izquierda; ve el paisaje. En ese paisaje las cosas de las que habla el libro han sucedido. Está el dicho, y el lugar donde las cosas sucedieron. La cámara da la vuelta completa y lo retoma por el otro lado.
Hemos visto esta operación que dura dos minutos y medio aproximadamente. Nos quedamos escuchando este personaje que sigue hablando y de repente, ya nos empezamos a aburrir con lo que dice. Escuchamos a ratos, la cámara sigue moviéndose, en un momento dado uno empieza a ver el lugar en que está, mas que a escuchar lo que dice. Cuando eso pasa cuatro veces, bueno está la gente que se va y está la gente que se queda…Y que descubre que ha pasado como quien dice a un nivel superior, esa toma es una película en sí. Cuando hablo de esta función centrípeta en el cine, estoy hablando de esa sensación.
Hay extremos, una película hecha de una sola toma, de una hora veintisiete, la vi el año pasado y es tal vez lo más innovador que se ha hecho en cine desde su invención, esta es “El arca rusa”. Hay también una película de Michael Snow, realizador canadiense que se llama “la región central” y que dura siete horas con una cámara que da vueltas sin parar en un sólo lugar. Pasa el día, llega la noche, sale el sol, la gente va allí y se pone a dormir, despierta, se toma una cerveza, mira… Es una experiencia que algunos aceptan y otros no, pero lo que quiero decir es que esa experiencia, esa sensación de quedarse en un mundo cerrado y no querer pasar a otra toma, y esta es mi idea, esta experiencia se puede hacer con tomas mucho más cortas, con tomas que no vayan más allá de veinte a treinta segundos.

La función holística

Pero existe otra función bastante más curiosa que yo llamaría holística. Una función que presupone una estructura más compleja. Hablamos de una función holística en un plano cuando tenemos la impresión de que en un sólo plano está la totalidad de la película. Tenemos esa impresión. Los lectores de Proust recordarán que basta leer tres o cuatro páginas para tener la impresión de haber leído veinte volúmenes, no sólo porque se hayan aburrido mucho. Y que Proust se lo puede leer cincuenta veces, cien veces y cada vez uno lee un libro distinto, porque cada vez uno se salta páginas distintas.
Esa sensación que llamo holística, es que en una sola imagen de repente se sienta toda la película, yo pretendo que se pueda hacer con todas y cada una de las tomas de una película. Pretendo, digo, porque nunca lo he conseguido, pero creo que me quedan todavía doce o catorce años de trabajo, y si me cuido creo que se puede llegar a eso.

La función combinatoria

Pero hay otra función más, que creo que es tan importante como esa y llamaría la función combinatoria. Y los jóvenes, creo que la entienden más que los de mi generación. Que es cuando uno después de haber visto unas cuantas tomas de la película, empieza a inventarse otras maneras de montarla, de organizarla. Una función que la tienen todos los que tienen un video disco, y que les gusta una escena y la ven veinte veces. La tienen también los que hacen lo que se llama zapping, o sea pasan de un canal a otro y que van haciendo una combinación de tomas.
Una película filmada, jugando con ciertas inadecuaciones de la continuidad puede permitir que uno constantemente mientras la ve, esté combinando películas nuevas. Nótese que no estoy hablando de la idea de que el espectador debe ser autor de la película, estoy hablando de una combinatoria que esté ya en esa película que pueda ser integrada a las otras funciones anteriores: a la que cuenta una sola historia, a la que trata de quedarse dentro de la toma, y a la que una sola toma alude a la totalidad de la película.

La función alegórica

Hay otra función que se puede confundir con la función holística y la llamaremos ahora: alegórica. Cuando uno va a lanzar una película, cuando se está preparando el lanzamiento, la publicidad y todo eso, llegan una serie de expertos alguno de los cuales, experto en comunicación. Hay uno muy importante que es el que va a hacer el afiche de la película.
Ese personaje se dedica a verla del comienzo al final y ver cual toma es el símbolo de toda la película. Cual toma da una idea más fuerte de la película para que le den ganas a uno de ir a verla. Esa persona está viendo esas tomas de la película que son el símbolo de toda la película y yo creo, insisto y persisto en que uno puede crear esa función en cada una de las tomas de la película.

La función recursiva

Y finalmente creo que hay otra función que es más curiosa y yo la llamaría la función recursiva. Uno puede filmar una escena, una toma de tal manera que cuando uno termina de verla, el espectador, dice: vi lo que vi, o vi otra cosa. Y dan ganas de volverla a ver. Esa necesidad, esa gana de volver a ver la toma yo la llamaría la función recursiva. Y también creo que la puede tener cada toma de una película.
Voy a dar un ejemplo, porque es menos evidente que las otras. Una película que se llama “las almas fuertes”, hace un par de años; el personaje es la historia de una mujer, una campesina. Estamos viendo hablar a una señora que evidentemente es una señora de 90 años (la actriz tenía 87), mientras está hablando ella se mueve en un nivel y la cámara la sigue, en otro nivel otros personajes se mueven de atrás con otro proyecto. Y de repente hay alguien que pasa delante de la cámara, y ese momento aprovecho yo para poner a la actriz real de la película, que hace el personaje joven, maquillada y vieja. Son casi iguales, pero hay una pequeña diferencia porque a la actriz joven uno le reconoce la cara. Al verla uno dice pero y ella, y antes quién era? Bueno, esa pequeña duda crea unas ganas de volver a verla, verdad.

Todas las funciones


Ahora imaginemos una película que tenga activadas todas esas funciones, cierto, recapitulo: centrífuga, centrípeta, combinatoria, holística, simbólica y recursiva. Son seis, yo creo que hay ocho, pero las otras no se me han ocurrido todavía. Pero estoy seguro de que son ocho. Esas funciones del plano, estamos hablando aquí nada más que del plano, y su manera de combinar crean un extraño efecto de esfera en una película. Nosotros estamos viendo una película, con un orden explicito, que es el orden de la toma 1 a la toma 350. Activando todas esas funciones se puede crear un orden implícito. Usando la expresión de orden implícito – explicito estoy en el fondo citando a David Bum que lo usa para referirse a la distinción hecha por Descartes entre las cosas que vemos; el mundo real y el ser cogitante; que piensa. Descartes los une a través de Dios y Bum los une a través de su sistema llamado espejente. No lo vamos a tratar ahora porque no soy profesor de física.
Este es mi primer punto de partida, esta es mi ambición. Estoy muy lejos de conseguirla y creo que alguien si no soy yo, al menos alguien puede conseguirla. La posibilidad de crear un film de una complejidad tal que parezca una estructura viva, que cuando entramos a ver una película tengamos la impresión de entrar en la cabeza de un ser vivo, de una inteligencia más que mediana.

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